Aceptar la voluntad de Dios es una de las cosas más difícil que el ser humano puede experimentar, más cuando su voluntad es diferente a lo que nosotros quisiéramos. Es allí en donde muchas veces el enemigo se entromete para cuestionar la voluntad de Dios, queriéndonos convencer que no le importamos, o que no está al pendiente de nosotros. Hay algo que tenemos que tener claro, no importando lo que estemos pasando, sea esto lo más fuerte que a tu vida le ha tocado experimentar, TU FE, TU CONVICCION, NO ES NEGOCIABLE. Tu fe y la mía no tiene que depender de una respuesta de Dios, ¿Qué tal si Dios no responde?, ó ¿Qué tal si responde diferente a como nosotros queríamos?, ¿Dejaremos de creer en Él?, ¿Dejaremos de confiar en Él?, ¡Absolutamente NO! A pesar del mal momento que yo estemos experimentando, hay algo que no esta en juego, y eso nuestra CONVICCION. Si Dios quiere que pasemos por eso, entonces pasaremos, si Él quiere que suframos, entonces sufrirémos, porque después viene el gozo, si Él quiere que lloremos, entonces lloraremos, porque después sonreirémos, todo está bajo su control.